S. XIX. Pelota vasca en la Puerta del Sol, el kilómetro 0.

Trasteando por las hemerotecas sobre pelota vasca, encontré esta noticia insólita de 1850. Una queja del articulista sobre los partidos que se desarrollaban en la mismísima Puerta del Sol de Madrid, un lugar por el que todos y todas hemos pasado, y que asociamos de inmediato a las campanadas de nochevieja, o al mítico kilómetro cero, del que parte la contabilidad de todas las carreteras. Como indica el recorte, se utilizaba como frontis un recurso clásico: una iglesia, en este caso la del Buen Suceso.

Diario La Patria, 16 de marzo de 1850

El juego en las calles y plazas fue una constante, una molestia permanente y hasta un problema de orden público, tanto en el País Vasco, como en otras latitudes. Y así, otras noticias también nos informan de problemas con el juego de pelota en Madrid. Por ejemplo:

Diario de Madrid, 8 de agosto de 1815.

O todavía con más contundencia, nos lo indican en El Tiempo del 28 de marzo de 1847, donde se afirma que todas las calles de Madrid se están convirtiendo en un espacio para el juego de pelota:

Y casi coetánea es la información del diario El Espectador, del 30 de marzo de 1847, con idéntica queja y reiterando la popularidad y extensión del juego de pelota por las calles de la capital:

Ya que estamos, quizá resulte interesante hacer un poco de historia sobre la historia del juego de pelota en Madrid, y así poder distinguir de manera clara las dos etapas diferenciadas: una primera y más antigua, en la que se jugaba a pelota de forma directa (con un equipo en cada campo y sin frontis ni pared en la que golpear la pelota), y cuando se introduce el juego indirecto, el llamado juego de ble, con la pared o frontón y entonces sí, podemos hablar ya de pelota vasca.

Tenemos noticias desde muy antiguo del juego de pelota en Madrid, por ejemplo las reparaciones en el corredor del juego de la pelota en la plaza de Oriente, e 1632. O el plano de Madrid de Pedro de Teixeira, de 1656, donde ya aparece una calle nominada como Juego de la Pelota. Otras canchas de los siglos XVII y XVIII fueron la de Prado Alto, junto a San Jerónimo y el juego de pelota del palacio del Buen Retiro:

En 1729, consta la Construcción del Juego de Pelota por orden de S. M. en la Plazuela del Oriente, Real Sitio de la Priora. También tenemos información del juego de pelota de los Caños del Peral (Diario Curioso, Erudito, Económico y Comercial, del 28 de marzo de 1787:

Y muy interesante, también en el siglo XVIII, es la construcción, previa licencia a Don Diego Bravo Jiménez párroco de Sangre de la Ermita de San Blas para erigir juego de pelota en el cerrillo de dicho Santo (hoy paseo de Atocha), del que nos constan los planos firmados por el arquitecto Carlos del Riego en 1791. Este juego de pelota fue destruido por los franceses en la guerra de la Independencia, pero su importancia era tal que en 1819 se reconstruye, acompañando la licencia de planos casi idénticos a los de 1791.

Y desde inicios del siglo XIX se dispara la información sobre trinquetes y juegos de pelota, como el Real Juego de Pelota o del Hospicio (Diario de Madrid, 1 de agosto de 1804), que aparece citado en este entretenido texto que firma El Bascongado.

El de la calle de Los Remedios (Diario de Madrid, 16 de febrero de 1811).

El de la calle de la Alameda (Nuevo Diario de Madrid, 15 de abril de 1821).

El de la calle Magadlena Baja, que estará operativo más de un siglo, con abundancia de referencias en las hemerotecas (Nuevo Diario de Madrid, 25 de diciembre de 1822):

El de Carabanchel bajo (Diario de Avisos de Madrid, 24 de junio de 1828):

Y llegamos al ecuador del siglo XIX, el juego contra la pared y el frontón se popularizan en el País Vasco y muy rápidamente se expanden por la península. Una primer noticia que nos da un indicio de que se estaba jugando contra la pared, la hallamos en El Castellano, de 24 de febrero de 1837, pues los muchachos jugaban en un arkupe, en el atrio de la iglesia de San Sebastián, en el barrio de Atocha.

Y ya sin ninguna duda, El Heraldo, de 31 de marzo de 1847, nos informa con toda seguridad que el juego de pelota era ya contra la pared, en este caso en la calle de Alcalá, utilizando como frontis el convento de las Calatravas:

Ese mismo año, en 1847, se inaugura el trinquete de El Alba o de Chamberí. El Clamor Público, del 17 de marzo de 1847, no solo se refiere ya al juego de ble, sino que además participan “seis jugadores de nota, vizcaínos, navarros y madrileños”. Resulta muy destacable esta noticia, pues en esa fecha la pelota vasca ya se exportaba a Madrid y llamaban a famosos jugadores vascos para disputar partidos.

Por cierto, que la herramienta con la que se jugaba entonces era el guante (Diario Oficial de Avisos de Madrid, 27 de septiembre de 1848), pues todavía no existía la cesta. Aunque hoy el guante se emplea en exclusiva en pasaka, laxoa y rebote, debemos recordar que se ha jugado con guante en frontón hasta principios del siglo XX.

En las noticias de estos años era habitual ver anunciados partidos entre guipuzkoanos, vizcaínos, navarros y riojanos. Un preludio de la movilidad y la internacionalización de la pelota vasca y los pelotaris vascos por medio mundo.

Recordamos también otros trinquetes y juegos de pelota emblemáticos, como el de Ariel, de 1849; el de la Puerta de Toledo o La Navarra, de 1888, y por supuesto la construcción de los grandiosos frontones industriales, como en 1891 el frontón Madrileño, el de San Francisco el Grande y el Jai Alai de la calle Alfonso XII; el Fiesta Alegre en 1892; el Euskal Jai y el Beti Jai en 1893; el Eder Jai en 1898; el frontón Central en 1899; el de Ciudad Lineal en 1912; los de Cedaceros y Paraíso en 1917; Moderno en 1918; Nuevo Frontón y el nuevo Jai Alai de Alfonso XI en 1922; frontón Madrid en 1929; Playa y Chiki Jai en 1933; Rosales en 1934; Recoletos en 1935; Iberia en 1941; Alcántara en 1942; y Barbieri en 1943.

Y para terminar, resulta curiosa esta crónica publicada en La España, el 11 de marzo de 1859, en la que se nos narra dos partidos jugados en el Ariel, en el que participaron los famosos Pellos y el mítico Bishimodu, uno a mano, y otro con guantes y pala. En el final de la crónica, se remarca a “fiesta bascongada”, e indica que los banderas de Navarra, Gipuzkoa, Araba y Bizkaia ondearon en el frontón junto al lema LAURAK BAT (la cuatro en una). Dudo que hoy se engalanara así un frontón en Madrid…

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