Historia del 4 y medio.

El cuatro y medio hace referencia a los cuadros del frontón, es decir, a las medidas que delimitan la cancha en esta peculiar competición de mano individual, pues toda pelota que bota más allá es falta. Se conoce como la jaula, kaiola, término muy acertado por encerrar a dos gallos (pelotaris) en un espacio reducido.

Fotografía: Dabid Argindar.

El cuatro y medio es una de las competiciones que más interés despiertan en la afición gracias al juego eléctrico, la vistosidad y la variedad de jugadas en los primeros cuadros.

Los grandes dominadores del cuatro y medio han sido Olaizola II, con siete txapelas; Retegi II, con cuatro, e Irujo con tres. Y aunque sea el coto de caza particular de los delanteros, ha habido zagueros capaces de ganar, como Ladis Galarza, Fernando Arretxe y Abel Barriola.

Sin embargo, la paradoja es que se trata de una competición a la que le costó mucho arrancar y arraigar. La primera edición se celebró en 1953 y fue organizada por la federación española y Empresas Unidas, con el patrocinio del periódico La Voz de España. Participaron solo cuatro pelotaris, Akarregi, Ogeta, Bolinaga y Barberito I, y se le llamó El Torneo de Delanteros. Se trataba de dilucidar el mejor pelotari de los cuadros alegres.

Pero el torneo solo duró cinco años, en los que se calaron la txapela Akarregi, Soroa II, Ogueta y Barberito I en dos ocasiones. Luego se suspendió y no se retomó hasta 1989, cuando Retegui II ganó a Galarza III en Anoeta aunque, según cuenta Tino Rey, las gradas estaban vacías.

Fotografía: Dabid Argindar.

La primera final, de 1953, la ganó José Luis Akarregi y sería la única txapela que logró en su carrera profesional. Pero la victoria fue agridulce, pues vino compañada de un suceso trágico. Así lo contaba el propio Akarregi y fue recogida por Isabel Vidarte:

“La final fue en el frontón Gros de San Sebastián. Fui perdiendo 0-10. En el 21-17, Bolinaga pegó un pelotazo; como la cancha era negra, no vi dónde daba y pensé que había sido tanto. Me dirigí hacia él para darle la enhorabuena pero no, la pelota
había pasado del 4 y medio y el partido continuaba. Aún tenía opciones. Igualamos a 21 tantos. De repente, pararon el partido. Un espectador se encontraba mal. Le llevaron rápidamente al vestuario. En unos minutos, murió. Allí, en nuestro vestuario. Tenía en la mano dos papeletas. Había jugado a la baja por mí, dos traviesas de 40 duros. Salimos a la cancha de nuevo. Estábamos muy intranquilos, temblando, muy impresionados. Hice el último tanto y gané”.

Al pobre hombre las volteretas del marcador le provocaron un infarto.

Podrás encontrar cientos de historias como esta en
LA INCREÍBLE HISTORIA DE LA PELOTA VASCA.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: